por Eric Kolb, cofundador de Songs & Smiles
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A mi suegra, Trish, le encantaba hablar. Era educada y simpática, siempre escuchaba con entusiasmo y siempre estaba dispuesta a compartir una palabra de aliento. Sus amigos y familiares siempre estaban deseando hablar con ella.
Pero el Alzheimer cambió la forma en que Trish podía conversar. Cuando empezó a perder la capacidad de almacenar nuevos recuerdos, tuvimos que aprender nuevas maneras de hablar con ella.
Repensando la conversación
Piensa en cuántas conversaciones has tenido a lo largo de tu vida. Has tenido años de práctica. Y has desarrollado muchos hábitos prácticos, como hacer preguntas, compartir detalles, corregir errores y profundizar en conversaciones anteriores.
Estos hábitos ayudan al hablar con una persona que funciona normalmente. Pero al hablar con alguien con Alzheimer, se necesitan nuevos hábitos.
Cuando intentaba hablar con Trish como siempre lo hacía, ambas solíamos acabar frustradas, confundidas y desanimadas. Así que empecé a replantearme cómo conversar con ella y con otras personas que viven con Alzheimer. Busqué el consejo de otros cuidadores y probé nuevos métodos. Varios libros me resultaron de gran ayuda, especialmente " Creando momentos de alegría " de Jolene Brackey y " Demencia contenta " de Oliver James.
A medida que empecé a pensar de forma diferente, empecé a tener mejores conversaciones con Trish. La frustración y la confusión no desaparecieron por completo. Pero cada vez más nuestras conversaciones se caracterizaban por la risa, la amabilidad y la alegría .
Estaba aprendiendo a adaptarme. Reconocía que el Alzheimer le había quitado a Trish la capacidad de almacenar nuevos recuerdos. Y adaptaba mi comportamiento en consecuencia. Al cambiar mi forma de pensar y actuar, ayudaba a Trish a sentirse más cómoda. Cuando se sentía más cómoda, era más probable que fuera educada y alentadora. En otras palabras, se sentía más como ella misma.
Finalmente hice una lista de cosas que sabía que debía tener en cuenta cuando hablara con Trish.
4 hábitos útiles para hablar con alguien que tiene Alzheimer:
- Hacer declaraciones
- Compartir sentimientos
- Siempre de acuerdo
- Empezar de nuevo
Todavía estoy desarrollando estos hábitos, pero sé lo útiles que pueden ser. Estos hábitos me guiaron mientras cuidaba a mi suegra y siguen guiándome hoy cuando hablo con alguien con Alzheimer.
Es una lista sencilla. Pero poner en práctica estas cuatro cosas puede ser un reto. ¿Por qué? Porque cada una implica una nueva forma de pensar. Van en contra de lo que te han enseñado. De hecho, cada una de estas sencillas afirmaciones implica una inversión completa de algunos de nuestros hábitos de conservación más comunes. Para aclararlo, aquí están esos cuatro hábitos útiles de nuevo, esta vez junto con el hábito que cada uno reemplaza:
- Haz afirmaciones (en lugar de hacer preguntas).
Ejemplo de lo que no debes decir: "¿Tienes hambre? ¿Qué quieres desayunar?".
En su lugar, intenta: "Ya casi es la hora de desayunar. Unos panqueques me parecen bien". - Comparte sentimientos (en lugar de detalles).
Ejemplo de lo que no debes decir: “Tu hermana llega en avión desde San Francisco esta tarde a las 14:36, así que la recogeré en el aeropuerto y conduciremos directamente hasta aquí. Si su vuelo sale a tiempo, deberíamos estar aquí a las 16:00 como máximo”.
En su lugar, intenta decir: “Estoy tan feliz. Tu hermana viene a visitarte hoy. Te quiere mucho”. - Siempre acepta (en lugar de corregir errores).
Ejemplo de lo que no se debe decir: "No. Tu hija no viene hoy. Tiene que trabajar".
En su lugar, intenta: "Sí. Tu hija te quiere y le gusta venir a verte". - Empieza de cero (en lugar de continuar con conversaciones anteriores).
Ejemplo de lo que no debes decir: "Ayer dijiste que querías dar un paseo en coche por el campo, así que eso es lo que haremos".
En su lugar, intenta: "Hoy sería un día precioso para dar un paseo en coche por el campo".
Práctica, práctica, práctica
Los hábitos se forman con el tiempo. Necesitarás entrenamiento y práctica. Algunos de estos nuevos hábitos pueden resultar poco naturales. No te preocupes. Sigue así. Mejorarás. A medida que desarrolles estos hábitos, empezarás a tener conversaciones más agradables y productivas.
Desarrollar nuevos hábitos de conversación es especialmente difícil al hablar con un ser querido, como un padre o un cónyuge. Te has acostumbrado a cómo se desarrolla la conversación con tus seres queridos. Aprecias el intercambio, el dar y recibir. Has llegado a depender de las respuestas de tu ser querido.
Mi esposa, Sheryl, había disfrutado toda una vida de conversaciones de calidad con su madre. Había aprendido a confiar en su capacidad para responder con precisión a sus preguntas. Durante toda su vida, Sheryl había podido acudir a su madre y compartir nuevas historias y detalles de su vida. Practicar nuevos hábitos de conversación le resultaba antinatural y le recordaba lo que había perdido.
Prestar atención
Hablar con alguien con Alzheimer, especialmente con un ser querido, puede ser un desafío. Pero las recompensas son inconmensurables. Sheryl y yo empezamos a aprender a lamentar la pérdida de las charlas informales que solíamos tener con su madre. Al mismo tiempo, adquirimos nuevos hábitos y aprendimos a apreciar cada nueva conversación.
Empezamos a aprender a prestar mucha atención a las respuestas de Trish y a aprender qué decir y qué no decir. El ensayo y error, combinado con paciencia, puede ser una excelente enseñanza.
Deja que tu ser querido con Alzheimer sea tu guía. Si algo que dices le molesta, intenta decir algo diferente. O, al menos, intenta decirlo de otra manera. Si algo que dices o haces le hace sonreír, sigue así e intenta repetirlo.
Aprende nuevos hábitos. Esfuérzate por expresar tus ideas, en lugar de hacer preguntas. Céntrate en compartir tus sentimientos, en lugar de hechos y detalles. Practica el llegar a acuerdos, en lugar de corregir errores y malentendidos. Y aprende a empezar de cero, reconociendo el potencial de alegría que ofrece cada nuevo día y cada nueva conversación.



¡Muchísimas gracias por esta lista fácil de recordar con cosas para recordar en nuestras conversaciones! Me fue muy útil cuando mi suegro vino de visita en Navidad.
De nada. Nos alegra que hayan podido pasar tiempo juntos en Navidad.
Estos consejos son maravillosos. Muchas gracias.